Hace poco descubrí, aunque nunca me había llamado la atención este efecto, el know-how de la fotografía panorámica. La verdad es que hay
objetivos y equipos preparados para este tipo de fotografía, con angulares extremos y un sistema de cortinillas de obturación que impresionan partes del negativo concretas mientras el sistema de apoyo (véase un trípode especial) gira en la dirección determinada. Digamos que sería un obturador inteligente y dinámico.
El otro método, quizá para los vagos, los aficionados o los pobres (¿quién sabe?) es conseguir un software que permita la compilación de una serie de fotografías mediante la colocación de determinados elementos comunes que el programa encuentra entre una toma y su contigua, y que a la vez se encargue de igualar las gamas tonales en todo el conjunto.

Yo usé en esta ocasión el
Pixmaker Pro, del que ya había oido hablar en distintos foros de internet, y la verdad es que tras probarlo empiezo a cogerle el gustillo a esto de la fotografía panorámica. Es un programa útil y intuitivo (se aprende casi sobre la marcha, a pesar de que mi versión esté en inglés).
La toma resultante, y ya le decimos adiós a la Playa de la Concha de Donosti, ha quedado genial, y los únicos inconvenientes que tiene son algunas faltas en zonas con diferente coloración en el cielo (pero es que ese día era así, que tenía gradaciones por el tiempo horrible que nos hizo en pleno julio).
Ahí os lo dejo. Que aproveche.